Alimentación saludable en la oficina

Alimentación saludable en la oficina: Te levantas con el tiempo justo para llegar al trabajo y sales de casa sin desayunar; empiezas tu jornada y al cabo de un rato te empieza a entrar el hambre, así que te escapas un momento a por un bocadillo o un paquete de galletas con chocolate; llega la hora de comer y como no has preparado la fiambrera sales al restaurante o compras algo preparado en el supermercado de al lado; a media tarde pasas por delante de la máquina expendedora y compras una bolsa de patatas fritas y un refresco…

A lo mejor no lo has pensado pero todos estos gestos, cuando se dan de forma constante, pueden ser síntoma de una alimentación poco saludable y repercuten de forma negativa en tu salud y en tu productividad en el puesto de trabajo.

Las empresas pueden -y deberían- hacer mucho por fomentar entornos de trabajo saludables, Pero también nosotros/as tenemos la responsabilidad de cuidar nuestro cuerpo.

No saltarse el desayuno.

Comenzar siempre el día con un desayuno nutritivo y lleno de energía para cargar las baterías para un nuevo día en la oficina.
Tu cerebro funcionará mejor y ya no sentirás esos retortijones de hambre por la mañana. La llamada de la máquina expendedora será sólo un susurro. Los estudios han demostrado que desayunar no sólo mejora la memoria y los niveles de concentración, sino que también mejora el estado de ánimo y reduce el nivel de estrés.

Planifica tus comidas y snacks

La mejor manera de alimentarte sanamente es si tú controlas lo que comes. Date un tiempo para llevar tus alimentos y snacks fáciles de consumir en la oficina. Procura cocinar tus platillos con 2 tazas de verduras y suficiente cantidad de proteína como huevo, pollo o legumbres. Para los snacks, prepara palitos de pepino, apio o jícama, zanahorias baby o una ensalada verde.

Lleva el tupper de casa

Alimentación saludable en la oficina


Entre el cansancio y la falta de tiempo nos cuesta encontrar el momento de preparar la comida para llevarnos al trabajo y optamos por comer fuera o comprar algo preparado. De esta manera tenemos menos control sobre las porciones y el tipo de alimentos que consumimos, además de que en muchas ocasiones la comida tiene más grasas y sal. Intenta buscar un rato cada noche para preparar el almuerzo del día siguiente; puedes optar por elaboraciones sencillas y seguir la regla del plato -la mitad de un plato de verduras y hortalizas, un cuarto de farináceos (pan, pasta, arroz…) y un cuarto de proteínas (carne, pescado o huevo)- para mantener las raciones equilibradas. Y de postre, una pieza de fruta o un yogur.

 No almuerces delante de tu escritorio.

Uno de los mayores errores cuando se trabaja en una oficina es almorzar en el escritorio. El comer en nuestro escritorio no nos permite desconectar y disfrutar de la comida.
Permanecer frente al pc significa que nunca te tomas un descanso. Cada vez que suena el teléfono o que tienes un nuevo correo electrónico en tu bandeja de entrada, tienes la tendencia a dejar de hacer lo que sea que estés haciendo y simplemente coger el teléfono o leer ese correo electrónico.
Sal si es posible trata de buscar un sitio al aire libre un parque  para disfrutar de tu comida.! Tome su almuerzo, salga de la oficina y disfrute de un paseo al aire libre. Volverás refrescado y más productivo.

Mantente en movimiento.

El trabajo sedentario puede ser duro y no es un buen aliado para un estilo de vida saludable. Pero a no ser que nos mudemos al campo o dejemos todo para abrir un chiringuito de playo es la realidad de muchos los que leen este artículo.
Igualmente podemos seguir estando activos y en movimiento en nuestro lugar de trabajo: por ejemplo, podemos usar las escaleras en lugar del ascensor para ir de un piso al otro o salir del transporte público una o dos paradas antes de nuestro destino.

Cuidado con los snacks trampa

Es un error común pensar que todo lo que parece saludable u orgánico en las tiendas es una buena opción para comer entre comidas. Ten cuidado con la cantidad de semillas, barras de granola o fruta que estás consumiendo, pues a veces comemos en exceso, provocando un superávit calórico que podría traducirse en aumento de peso.

Hidrátate bien

Una buena hidratación también forma parte de una sana alimentación. Esto también reducirá los episodios de hambre excesiva y te ayudará a mejorar tu metabolismo. Consume 1.5 litros de agua pura en horarios laborales o puedes preparar tés o infusiones sin azúcar.

Lo más importante en horas de oficina consiste en mantenerte en movimiento y desarrollar una buena actividad física. Puedes hacer pequeños descansos activos, como pararte de tu silla cada una o dos horas, subir escaleras en lugar de usar el elevador y aprovechar tu hora de comida para caminar por los alrededores de tu lugar de trabajo.

Descansa, duerme bien, mantén una rutina de ejercicio y esta alimentación saludable potenciará los beneficios a tu salud.

Date un capricho de vez en cuando

Alimentación saludable en la oficina


Seguir una alimentación saludable en la oficina no es una condena, por lo que de vez en cuando podemos permitirnos algún capricho, como desayunar un cruasán de chocolate o comernos un flan de postre. Podemos elegir hacer la vista gorda, por ejemplo, el día que algún/a compañero/a trae algo de picar para celebrar una ocasión especial, como su cumpleaños.

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