Relaciones sentimentales en el trabajo

Las relaciones sentimentales en el trabajo pueden ser bastante complejas de manejar, tanto para la pareja como para la organización. Lo recomendable es siempre mantener una cultura donde los empleados sepan que sus decisiones serán respetadas y que no habrá prejuicios ante la pareja.

Justificación de la prohibición por parte de las empresas

Muchas empresas prohíben las relaciones amorosas entre sus trabajadores. Las prohibiciones se suelen sustentar en posibles conflictos de intereses, reducción de la productividad, o disciplina. Dichas preocupaciones no son exclusivas del caso de las relaciones amorosas. Se presentan en relaciones de familia o amistad presentes en el centro de trabajo, y pueden ser solucionadas con políticas trasparentes y conocidas por los trabajadores sobre la retribución. La evaluación del desempeño del personal y los ascensos, basadas en el mérito, así como con políticas de control de conflictos de intereses.

Historia

Las relaciones en el mundo del trabajo son tan antiguas como la existencia misma de las empresas. Si bien el tema dejó de ser un tabú y paulatinamente se ha ido aceptando sólo algunas décadas atrás la situación era completamente diferente.

En el pasado, la mayoría de las empresas no permitía, explícita o implícitamente, que dos empleados mantuvieran una relación amorosa. Muchas compañías tenían políticas al respecto, debidamente formalizadas y comunicadas a los empleados.

Y ante la eventualidad que pese a esas disposiciones el amor igualmente surgiera, determinaba que uno de los miembros de la pareja debía renunciar a su cargo. Tanta rigidez en las normas hizo que proliferaran casos en los cuales las relaciones nunca se explicitaran, obligando a los involucrados a tener una suerte de vida paralela. En algunos casos incluso cuando esa situación salía a la luz terminaba con la desvinculación de los empleados.

Ventajas

Mayor motivación

La confianza que hay en la pareja y conocer mejor los sentimientos fomenta una actitud más relajada y afectiva. Dicha situación repercute de manera positiva en la productividad al tener un mejor clima laboral. Cuando nos sentimos felices, el entorno que nos rodea también se impregna y se beneficia de ese bienestar. También hay un mayor entendimiento entre ambos, hasta tal punto que a veces sobran las palabras. Un hecho que ayuda a agilizar procesos, y, al tener más confianza, se puede actuar de forma más «crítica» con su labor. Sin los mismos miramientos que se emplearían con otras personas. Además, se crea una mayor vinculación y compromiso hacia la empresa, pues si las dos personas trabajan en el mismo barco, no les interesará que este naufrague.

Mayor rendimiento

Una vez superada la primera fase de enamoramiento (el tiempo de «estar en las nubes»). La capacidad de generar buenas ideas, rendir más y en mejores condiciones aumenta de forma considerable. Señala Carmen Salas, autora del libro ‘Dime con quién trabajas y te diré con quién te acuestas’. Esta situación ayuda a que se cumplan los objetivos de la compañía más satisfactoriamente y a que se produzca en un ambiente laboral más agradable para todos.

Facilita la movilidad geográfica

En el caso de que la pareja comparta trabajo. El problema de buscar un empleo para la pareja cuando uno de los dos es trasladado se soluciona con más facilidad si ambos están en la misma empresa.

Desventajas

  • Se puede mezclar la vida personal con lo laboral, como discusiones o situaciones que se trasladan al trabajo.
  • Solicitud de vacaciones en el mismo período: si comparten área o trabajan en el mismo Departamento puede ser más problemático.
  • Alguna situación o discusión con un compañero de trabajo que pueda predisponer de mala manera al otro integrante de la pareja con esa persona con la cual se mantuvo la discusión.
  • Dispersión en el horario laboral: uso excesivo de las distintas aplicaciones del celular, teléfono o computadora.
  • El stress del trabajo puede perjudicar a la pareja o generar cortocircuitos.

Consejos para los que tienen su pareja en el trabajo

Respetar los tiempos

El compromiso laboral adquirido con la organización es primordial y no solo el compromiso propio, sino el de la persona con la que se ha establecido la relación. Aprender a gestionar los tiempos es importante. Realizar las actividades laborales rápida y efectivamente permitirá que haya espacio para compartir con la otra persona. Recuerda que no es la cantidad de tiempo sino lo que se hace con ese tiempo.

Tener su pareja al lado puede ser gratificante, pero todo el tiempo puede ser dañino para la relación. Así que procure respetar los espacios, tanto laborales como personales. Deje que comparta con sus amigos o compañeros no todas las veces deben almorzar juntos o hablar.

Dialogue con su pareja, establezca límites que permita disfrutar de su espacio plenamente y del tiempo con sus compañeros. Cuéntele cómo es usted para no herir en el futuro susceptibilidades porque lo vio o no haciendo una u otra cosa.

Productividad

Relaciones sentimentales

Sea responsable con su productividad laboral, responda con las entregas. Mejor dicho intente no perder la concentración y evite las grandes demostraciones o espectáculos en público.

Hablar claro

Uno de los pilares de las relaciones interpersonales -independientemente si son amorosas o no-, es la comunicación. Expresar de manera clara nuestros puntos de vista. Compartir el mensaje correcto, de la forma correcta y en el tiempo oportuno evitará malos entendidos y desde luego futuras desavenencias. Eso evitará también malentendidos en el trabajo.

Cuéntele a sus jefes o las directivas. No espere a que los demás hablen por usted, es mejor comunicarles para que ellos tengan conocimiento y actúen bajo cualquier circunstancia.

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