Hábitos de oficina poco saludables que acaban con su productividad

Hábitos de oficina poco saludables

La oficina es nuestro segundo hogar, pero al estar tanto tiempo allí es posible que caigamos en hábitos de oficina poco saludables. Especialmente si se trata de hábitos que al igual que nosotros tienen nuestros compañeros de trabajo. Pues estos hábitos resultan como un virus que se esparce rápidamente, por lo que antes de que lo notemos es posible que hayan infectado a todos en la oficina.

El problema es que los hábitos de oficina poco saludables no solamente afectan a los empleados en su trabajo sino también tienen incidencia en la productividad y las operaciones comerciales. Así que la solución empieza con nosotros mismos y para ello debemos realizar algunos cambios en nuestro estilo de vida laboral y lo que hacemos en el hogar, si queremos luchar contra ellos. He aquí una lista con los principales hábitos de oficina poco saludables que posiblemente usted también este cometiendo.

1. No desconectarnos del trabajo cuando llegamos a casa

Entre los hábitos de oficina poco saludables este quizás es uno de los más comunes en muchos de nosotros. Si bien, no parece ser algo muy relevante, quienes trabajamos en oficinas pasamos frente a una pantalla como mínimo 8 horas. Inclusive durante las pausas para almorzar navegamos por internet, para consultar ya sea nuestro Instagram, Facebook o Twitter. Pero la excesiva conexión no termina allí, pues al llegar a casa es difícil resistirse a revisar las actualizaciones y notificaciones de nuestras redes sociales y correos electrónicos.

Si bien nos cuesta admitirlo algunos de nosotros no podemos resistirnos, pero el problema está, en que todos necesitamos tiempo de inactividad después del trabajo. Ya que así podemos recargarnos mentalmente para afrontar el siguiente día de trabajo.

Solución: Deshágase de su teléfono y cualquier dispositivo durante algunas horas a la semana. Si es posible programe pasar tiempo sin tecnología, para hacer una desintoxicación digital completa y romper con este hábito o establecer límites de uso. Especialmente trate de tener evitar los dispositivos sobre todo una hora antes de acostarse, ya que puede afectar la calidad de su sueño, lo que también afectará su productividad.

2. Adoptar una mala postura y encorvarse en la silla

Aunque el trabajo de oficina no implica esfuerzos extenuantes no significa que quienes trabajemos allí no estemos exentos del esfuerzo físico. Ya que, de hecho, los dolores de espalda, cuello y cadera generalmente son el resultado de adoptar malas posturas y encorvarse por periodos prolongados de tiempo. Una de las malas posturas más comunes consiste en estar sentado con las piernas cruzadas mucho tiempo, y la misma no solo puede limitar el flujo de sangre sino también ejercer una presión mayor sobre las articulaciones.

Solución: procure invertir en una silla ergonómica, especialmente una que le permita ajustar la altura, la profundidad del asiento y la altura de los brazos y el respaldo. Así podrá personalizar una configuración que sea ideal para usted.

3. Beber demasiado café

Para algunas personas la cafeína aporta esa dosis de energía que necesitan en la mañana y sin la que no pueden funcionar. Aunque eso está bien si consumimos café con moderación, pero tomar demasiado es uno de los hábitos de oficina que puede ser puede ser más dañinos que beneficiosos.

Hay algunos efectos secundarios que se derivan del consumo excesivo que incluso quienes están en sintonía con sus cuerpos podrían pasar por alto fácilmente. Entre ellos están constante dolores de cabeza, arritmia cardíaca, aumento de la presión arterial, insomnio, ansiedad y deshidratación. Obviamente estos efectos adversos en el organismo también tendrán implicaciones en su productividad si no es consciente de ello.

Solución: Obviamente consumir una cantidad segura y moderada de cafeína es lo más recomendable, la cual según organismo como la FDA es de 400 mg al día. Esto equivale a unas 3 a 4 tazas de café al dia.  Así mismo es importante promover el hábito de beber agua con regularidad, inclusive si no consume tanto café.

4. Tener un escritorio desordenado

Trabajar en el caos y el desorden puede parecer para algunas personas algo normal e insignificante. Sin embargo, no debemos engañarnos, este es uno de los hábitos de oficina que pueden representar un obstáculo real para nuestra productividad. Eso sin mencionar que puede afectar la imagen de la empresa y aumentar nuestros niveles de estrés, al no tenerlo siempre todo a la mano.

Solución: adopte como habito organizar la oficina y particularmente su escritorio frecuentemente. Procurando mantener a la mano aquellos artículos que son realmente necesarios para su uso diario. Así mismo debemos deshacernos de aquello que ocupe espacio innecesario y colocar cada objeto en el lugar que corresponde. Por otro lado, conviene archivar aquellos papeles o documentos importantes e identificar cuáles son los que se deben atesorar por más tiempo y cuales no es necesario conservar.

5. No obtener suficiente movimiento

El trabajo de oficina lleva implícito el hecho de sentarse en un escritorio por largos periodos de tiempo. Y si a eso le sumamos la presión y la necesidad de terminar una tarea a tiempo, es casi seguro que esto nos lleve a concentrarnos tanto en el trabajo que terminemos adoptando un estilo de vida sedentario.

Sin duda este es uno de los hábitos de oficina en el que muchos caemos. Pero al hacerlo es posible que mucho no nos demos cuenta que estamos provocando todo tipo de problemas de salud, como por ejemplo, trastornos musculoesqueléticos, obesidad, diabetes y hasta enfermedades cardíacas. Por lo que es necesario encontrar formas de mantenerse activo en la oficina.

Solución: Asegúrese de tomar descansos regulares para caminar durante el día y procure levantarse y moverse de su silla al menos 5 minutos cada hora. Estos pequeños cambios pueden ayudarnos a concentrarnos mejor cuando regresemos al escritorio. De igual forma Invierta también en un escritorio de pie para sentarse y pararse así evitará atornillarse al escritorio durante largos períodos de tiempo.

Otra medida que podemos adoptar como un hábito es el ejercicio moderado fuera del horario de trabajo. Solo basta con escoger el deporte o actividad que más nos guste y practicarlo regularmente. No solo nos ayudará a sentirnos más saludables sino también a tener más energía y concentración lo que se traduce en un mejor desempeño y mayor productividad en el trabajo. Inclusive puede involucrar a otros compañeros de trabajo a mantenerse activos.

6. Tener exceso de trabajo

Para nadie es un secreto que el exceso de trabajo puede tener un impacto negativo en nuestro estado mental. Siendo principalmente el estrés una causa directa de ello. Pero las cosas no terminan allí, pues el estrés perjudica nuestra salud y bienestar, provocando desde dolores de cabeza, fatiga, dificultades cognitivas o ansiedad. Eso sin mencionar también que igualmente incide en nuestra productividad.

Si bien manejar pequeños niveles de estrés puede ayudarnos a estar alertas, experimentar estrés frecuentemente puede ser algo muy dañino para nosotros y nuestra salud mental. Afortunadamente, la mayoría de las veces el exceso de trabajo tiene que ver con la planificación de nuestro día y la forma en que administramos nuestro tiempo.

Solución: Aproveche mejor el tiempo planificando su día, incluyendo tiempo para el descanso y estableciendo prioridades para cada actividad. En este sentido es recomendable utilizar las horas de la mañana para las actividades más complejas, ya que es el momento del día en que tenemos mayores niveles de energía y concentración.

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